Quim Bigas / Dansa Buida – Empty Dance


TENER FE EN ESTAR SOLA EN UN MUSEO,
un encuentro a solas, con el museo sin visitantes, y una conversación a través de las miradas de Dante Murillo, Karol Galindo, Anabella Pareja Robinson, Georgia Vardarou, Junyi Sun, Rosa Muñoz, Sónia Sánchez y Vivian Friederich.
Texto de Quim Bigas.

Como en muchos lugares, la ausencia es lo que rodean todas estas palabras.
Notas de conversaciones donde se escapan muchas cosas. El intento inútil de poder captar lo que hablamos. La creencia que, de todas formas, con estas palabras puedo seguir dando movimientos mucho más allá de lo que hemos compartido.
El espejismo de que esto es la conversación pese a que, sin ninguna duda, sigue somáticamente.

Preparación.
Aunque el museo esté vacío de visitantes, esta lleno de presencias y de energías que circulan. El hecho de que no esté abierto al publico, abre espacios de escucha que pueden ser más profundos. Escuchar la espera de lo visible y percibir la sutil presencia que desaparece cuando todo solo es visible. Solo reconocible.

1.
En algunos cuerpos, les da la sensación de que el museo esta esperando ser visto y reconocido. Presión para el visitante el de tener que ver lo que ha estado dispuesto para ser visto. Presión para el danzante para escoger un lugar que le permita moverse. Sumergirse en el lugar. Estar estando.
“La esperanza del condenado a muerte”.
El refugio donde habitan líneas y manchas. Colores. Intuir la forma a través del movimiento, una forma que nunca termina y que no tiene un origen claro. ¿Cómo saber dónde ha empezado una línea?
El espacio del museo puede ser un espacio donde atender. Donde arroparse para abordar un movimiento que no quiere avanzar, que esta en contexto y que se va haciendo. Velocidades más tranquilas, más intimas, más presentes, más transparentes al no estar sujetas a la mirada física del otro.
Y es, en ese lugar estante, donde se validan imaginarios. Donde se abren las grietas y las discusiones para proponer y abrir posibilidades de lo danzante.

2.
No es lo mismo mirarlo que bailarlo. No es lo mismo verlo de lejos que verlo de cerca. Es en la distancia donde el espacio entre tú y la obra también baila. El vacío que se cubre entre las dos presencias.
“El hombre y la mujer delante de un montón de excrementos”, “Estrella matinal”, …
El cuerpo como mediador. La danza como mediadora. Espacio ocupado por formas. Formas ocupadas en un espacio. Aceptar lo amorfo como un lugar habitable. Sintonía. Incluirme como una obra más. Como la obra que sigue abriendo el movimiento a lo estante. Como la obra que sigue abriéndose a través de todas aquellas que la cruzan.
Mi lugar es el de buscar un encaje que nos desplace a todas. Buscar un camino para acercarnos a un contexto que va más allá del lenguaje.

Atracción.
Ahí, detrás de nuestros cuerpos, esta la “anti-pintura” como un deseo de romper la artesanía de lo que cada uno hace, como una manera de entender o de aventurarse a buscar esencias, núcleos de aquello que nos hace. Pero querer romper parece ser una forma implícita de querer seguir legitimando lo que ya fue. Un símbolo lleno de mensaje que ya no permite la escucha. Porque ya esta hecha. Aunque todas nos sentimos atraídas por ese lugar, el cuerpo ya esta ahí y el baile que generan las pinturas y su distribución es de una energía que un cuerpo en solitario y tranquilo no puede atender. ¿Demasiado mental? ¿Intencionado?

3.
Se oye el eco. El silencio es una ausencia que invoca una presencia. Cuestionar lo presente. Superar el vació. Meditación física e invocadora. Vaciarse. La vacuidad no afirma. Pero el vacio es habitable de forma interminable. Un punto azul.
“Paisatge”.
Ser un punto. Una fuga. Corresponderse entre silencios, espejos y vaciados. Lugar donde volver, donde seguir volviendo. Circulando. Circulando el circulo de lo esférico.

4.
Tierra.
“Tapís de la Fundació”
Rincón. Sonido que viaja. El algodón atrapa la onda. El algodón atrapa el resto de la danza. Entre el dentro y el fuera. El encuentro del cuerpo, las experiencias y el lugar. Resonancias. Gestionar sin manipular. Ritmo de la naturaleza. Del proceso inherente en la escucha.
El primer sonido es crucial porque despliega todos los sonidos que están por venir.
Sumergirse. Estar en la transformación, el cambio inherente en todo lo que nos rodea y en todo lo que nos constituye. La grandeza de lo femenino. Estar donde la estética nunca va a llegar. Liberarme ahora que no hay más ojos que los que habitan este espacio.
Que el encuentro con visitantes o público o ciudadanos conlleva una responsabilidad, una consideración que ahora solo es del cuerpo que baila en el museo sin visitantes.

5.
El espacio está más lleno de lo que esperaba. El espacio esta ya más habitado de lo que esperaba. Todo es recuerdo material del tiempo. Todo es recuerdo. Y, en ese recuerdo, bailo. La tierra. El museo como un espacio que contienen diferentes temporalidades en un mismo sitio. Heterotopia.
“Dona envoltada d’un volt d’ocells en la nit”.
Escucha activa. Ser testimoniada. Me muevo de la forma en como este espacio, y mis formas de percibirlo, me permiten. Permitir que lo que escuchas y lo que te pase, te cruce. Dejar de buscar por la experiencia y tener la experiencia. Círculos que van apareciendo y transportando. Que llevan a percibir constituciones del espacio. Oler. Lima. Memorias. Todo es recuerdo material del tiempo. La luz se apaga. Sigo bailando. Mi danza tiene lugar en este contexto vigilado.
“Poema”

Intermedio.
Y las manos, y lo lejano, y lo cotidiano, y el garaje, y la cuchara, y el refugio…

6.
Y las líneas.

“Pintura sobre fons blanc per a la cel·la d’un solitari”.

El placer de estar solo. El placer de lo poco. Hay muchas maneras de dibujar una línea. Sigue siendo difícil de entender, en un lienzo, donde empieza una línea y donde acaba. Como si el movimiento ya pueda ser una continuación de la línea en la que te encuentras. Como el movimiento ya reside en la textura y la corporalidad de la misma línea. Bailar con la predicción del detalle. Bailar con la ficción de estar solo en un museo que esta muy habitado.
La ventilación y el funcionamiento del museo no para, aunque no esté habitado. El aire sigue circulando. Los guardias siguen habitando el museo.
El museo es una saturación de información del cual el cuerpo siempre siente que se escapa.
Aceptarse solo es un ejercicio de fe. Estar con menos y con poco para dejarnos estar y dejarnos ser. Permitir que el lugar nos permita lugares más internos. Más personales. Más íntimos. Volver.

7.
Volver a los espacios luminosos de luz natural. Los pasillos. Los no-lugares. Lo cotidiano residiendo dentro de una secuencia que se va repitiendo pero que, en verdad, no se reproduce. Y la repetición permite conectar, des de lo abstracto, con la realidad de los materiales. Creando formas que necesito repetir, capto parte de mundo.
Rampa.
El parking y el convento. Lo sagrado y lo cotidiano en un mismo edificio. La repetición permite ir reformulando las temáticas y las formas de verlas. Las series. Los espacios. Lo onírico. Lo femenino. El cuerpo estirado, el cuerpo inerte, que contrasta con el movimiento y las dinámicas de las que venimos.

Pausa.
El cuerpo que proviene del descanso y que sigue ofreciendo descansos. Se deja espacio a la contemplación más que al reconocimiento. Contemplando a diferentes escalas. Sumergirse. Ser Sumergida.

8.
Suspender. Suspender la danza y sentir las formas que nos cruzan y que ya nos cruzan. Formar parte de un río de energías que te bailan. Ser un volumen más en un espacio que engloban muchas dimensiones. Ser la dimensión de lo presente. Y poner en presente el cuerpo que tenemos ahora. El hígado. Almacenar energía. El potencial energético de un guante y de una mano. El guante como una extensión de una mano. La escultura como una extensión de un deseo.
Caminar y balancearse entre el día y la noche. Tener la noche en la espalda. Estar en la altura como una manera de cambiar perspectivas, como una manera de entender que hay muchas posiciones que tomar. Que existen perspectivas de todo tipo y que tenemos que convivir con ellas.

Encontrar un final.
Estos pensamientos son también una obra inacabada que se va a encontrar, muy probablemente, con una lectora. Esta presencia es la que nos permite conectarnos también. Entender los vacíos o las cercanías des de este lugar. Des de todo lo que se escapa y lo que nos mueve también en lo vacío.

HAVING FAITH IN BEING ALONE IN A MUSEUM,
a solitary meeting with the museum, without visitors, and a conversation through the eyes of Dante Murillo, Karol Galindo, Anabella Pareja Robinson, Georgia Vardarou, Junyi Sun, Rosa Muñoz, Sonia Sánchez and Vivian Friederich.
Text by Quim Bigas.

As in many places, absence is what surrounds all these words.
Notes from conversations where many things have been lost. The futile attempt to capture what we are talking about. The belief that with these words I can, anyway, continue making movements far beyond what we have shared.
The illusion that this is the conversation despite the fact that its continuation is undoubtedly somatic.

Preparation.
Although the museum is devoid of visitors, it is full of circulating presences and energies. The fact that it is closed to the public opens up listening spaces that may run deeper. Listening in the wait for the visible and perceiving the subtle presence that vanishes when everything is only visible. Only recognizable.

1.
There is the feeling in some bodies that the museum is waiting to be seen and recognized. Pressure on the visitor to obligatorily see what has been set out to be seen. Pressure on the dancer to choose a place that allows movement. To be immersed in that place. To be there by being there.
The hope of a condemned man.
The refuge that is home to lines and patches of colour. Colours. Sensing the form through movement, a form that never ends and has no clear origin. How can one know where a line starts?
The museum space can be a space to attend to. A protective space that serves to attempt a movement that does not want to advance, which is in context and evolves gradually. Slower speeds, more intimate, more present, more transparent because they are not subject to the physical gaze of the other.
And it is in that permanent place that the imagination is validated. Where the cracks open and the discussions lead to proposals and dancing possibilities.

2.
Watching something is not the same thing as dancing it out. Seeing something from afar is not the same as seeing it close-up. It is in the distance that the space between you and the composition also dances. The emptiness that is covered between the two presences.
Man and woman in front of a pile of excrement, Morning star…
The body as a mediator. Dance as a mediator. Space occupied by forms. Forms occupied in a space. Accepting the amorphous as a habitable place. Harmony. Including me as one more work. Like the composition that continues to open up the permanent movement. Like the composition that continues to open up through all those who encounter it.
My role is to find a fit that displaces all of us. Finding a way to bring us closer to a context that goes beyond language.

Attraction.
There, behind our bodies, is the “anti-painting”, akin to a desire to break apart the craftmanship of what each one of us does, as a way of understanding or venturing to search for essences, the nuclei of what makes us. But desiring this rupture appears as an implicit way of wanting to continue to legitimize what has already been. A symbol laden with meaning that no longer admits listening. Because it has already been done. Although we all feel attracted to that place, the body is already there, and the dance generated by the paintings and their distribution possesses an energy that a calm, solitary body cannot deal with. Too mental? Deliberate?

3.
The echo can be heard. The silence is an absence that invokes a presence. Questioning the present. Overcoming the empty space. Invocative, physical meditation. Emptying oneself out. Emptiness makes no affirmations. But the empty space is forever habitable. A blue dot.
Landscape.
Being a dot. A vanishing point. Corresponding between silences, mirrors and emptied spaces. A place to return to, to keep on returning to. Circulating. Circulating on the circle of a sphere.

4.
Earth.
Tapestry of the Fundació.
Corner. Sound that travels. Cotton trapping the wave. The cotton traps the rest of the dance. Between the inside and the outside. The meeting between the body, the experiences and the place. Resonances. Managing without manipulating. Rhythm of nature. Of the process inherent to listening.
The first sound is crucial because it deploys all the sounds to come.
Immersing yourself. Being in transformation, the inherent change in everything that surrounds us and in everything that makes us up. The greatness of the feminine. Being where aesthetics will never reach. Freeing myself now that there are no more eyes than those that inhabit this space.
Because the meeting with the visitors or the public or the people entails a responsibility, a consideration that now only concerns the body that dances in the museum without visitors.

5.
The space is fuller than I expected. The space is already more inhabited than I expected. Everything is a material memory of time. Everything is memory. And in that memory, I dance. The earth. The museum as a space that contains different dimensions of temporality in the same place. Heterotopia.
Woman encircled by a flight of birds in the night.
Active listening. Being witnessed. I move in the way that this space, and my ways of perceiving it, allow me. Letting what you hear and what happens to you enter you. Ceasing to look for the experience and having the experience. Circles that gradually appear and transport you. That lead to the perception of the components of space. Smelling. Lime. Memories. Everything is a material memory of time. The light goes out. I keep on dancing. My dance unfurls in this context of surveillance.
Poem.

Intermission.
And the hands, and the faraway, and the everyday, and the garage, and the spoon, and the refuge…

6.
And the lines.

Painting on white background for the cell of a recluse.

The pleasure of being alone. The pleasure of so little. There are many ways to trace a line. It remains difficult to understand, on a canvas, where a line begins and where it ends. As if the movement might already be a continuation of the line you are on. As if the movement already resided in the texture and corporality of the same line. Dancing with the prediction of detail. Dancing with the fiction of being alone in a museum that is very much inhabited.
The ventilation system is still working and the museum continues to function, even if it is unoccupied. The air continues to circulate. The security guards continue to occupy the museum.
The museum is an information overload from which the body always feels it is escaping.
Accepting oneself is no more than an exercise in faith. Being with less and with little, so as to leave ourselves be. Letting the place let us into deeper inner places. More personal. More intimate. Returning.

7.
Returning to bright spaces with natural lighting. The corridors. The non-places. The everyday residing within a sequence that repeats itself but which is not in fact reproduced. And repetition lets us connect through the abstract with the reality of the materials. By creating forms that I need to repeat, I capture a part of the world.
Ramp.
The car park and the convent. The sacred and the everyday in the same building. Repetition lets you reformulate the themes and the ways of viewing them. The series. The spaces. The dreamlike. The feminine. The stretched-out body, the inert body, which contrasts with the movement and dynamics from which we emerge.

Pause.
The body that emerges from repose and still offers repose. Room is left for contemplation rather than recognition. Contemplating on different scales. Immersing yourself. Being immersed.

8.
Suspending. Suspending the dance and feeling the forms that cut through us and that have already cut through us. Being part of a river of energies that dance for you. Being one more volume in a space that encompasses many dimensions. Being the dimension of the present. And putting in the present the body we have now. The liver. Storing energy. The potential energy of a glove and a hand. The glove as an extension of a hand. Sculpture as an extension of a desire.
Walking and oscillating between day and night. Having the night at your back. Being on high as a way to change perspectives, as a way of understanding that there are many positions to be taken. That there are all kinds of perspectives and that we have to live with them.

Finding an end.
These thoughts, too, are an unfinished work which will very probably find a reader. This presence is what lets us connect with each other too. Understanding the empty spaces and the vicinities through this place. Through everything that gets away, moving us in the emptiness too.